La motivación es absolutamente necesaria para realizar tareas difíciles, y no hay tarea más difícil que escribir en un idioma del que no se tiene mucho conocimiento. Existen muchas formas para motivar al estudiante, en un extremo está el miedo, y en el otro la recompensa material. Sin embargo, al motivar a los estudiantes a escribir, hay algunos principios importantes que deben surgir.

El miedo y la ansiedad impiden el proceso creativo de la escritura y, en última instancia, la recompensa material se vuelve ineficaz después de ser usada con mucha frecuencia. La motivación tiene que venir de otro lado.

Por lo general, el deseo de escribir debe ser desarrollado y, a menudo, el mayor desafío del profesor es establecer y mantener esa motivación.

Las tareas como informes, traducciones, resúmenes y proyectos de investigación no proporcionan motivación suficiente, y pueden tener el efecto contrario. Este tipo de proyectos deben dar paso a metas impuestas por el propio autor. Es cierto que algunos alumnos escriben por placer; pero estos jóvenes son escasos. La mayoría de los estudiantes, especialmente aquellos que les cuesta escribir, no tienen un deseo propio de dedicarle tiempo a la escritura. Por lo general, el deseo de escribir debe ser desarrollado y, a menudo, el mayor desafío del profesor es establecer y mantener esa motivación. Para la mayoría de nosotros, la razón básica para escribir está en el lector. Tecleamos un correo electrónico porque tenemos la esperanza de que alguien lo leerá. Enviamos un artículo a una revista porque esperamos que sea publicado. Cuando hay lectores, los escritores tienen motivo para escribir.

A los estudiantes les encanta ver y leer las creaciones de sus compañeros.

La apreciación de los compañeros, cuidadosamente dirigida y controlada, puede tener resultados muy positivos en la motivación de un joven escritor. En las escuelas es común ver como se exhibe el trabajo de los estudiantes en las paredes, los pasillos y en las aulas. ¿Por qué? Porque a los estudiantes les encanta ver y leer las creaciones de sus compañeros. En mi escuela, por ejemplo, tenemos una revista de español, donde cada mes los estudiantes entregan sus escritos e ilustraciones con la esperanza de ser publicados.

La revista se imprime y se ubican copias en diferentes lugares de la escuela, como la cafetería, los pasillos y la biblioteca. Los alumnos tienen acceso a la revista en todo momento, e incluso pueden llevarse una copia para leer en casa. En la revista, junto al cuento o artículo, aparece el nombre y la foto del autor. La emoción y la energía en el ambiente se siente el día que se imprime la revista. Es algo muy simple, pero que tiene un potencial increíble.  

Se puede enviar artículos a diarios locales o extranjeros que publiquen en el idioma que se está adquiriendo.

Una vez se logre cierta motivación, se debe continuar buscando oportunidades para que los estudiantes escriban. Aparte de una revista en la escuela, existen también muchas posibilidades fuera de la escuela. Por ejemplo, cartas a funcionarios públicos, miembros de la comunidad, artistas, o incluso a reclusos. También se puede enviar artículos a diarios locales o extranjeros que publiquen en el idioma que se está adquiriendo. Los estudiantes continuarán escribiendo si existe un propósito claro, y saben que sus escritos están siendo leídos. La audiencia es un factor decisivo en la motivación del escritor y en la implementación y el éxito de un programa de escritura. Si hay lectores, habrá motivación para escribir.