Si estamos de acuerdo con que los humanos aprendemos mejor una lengua extranjera, de la misma manera en que aprendimos nuestra lengua materna.  Entonces deberíamos considerar otros aspectos que van más allá de los estrictamente lingüísticos. 

Es pertinente reflexionar acerca de las condiciones ambientales más propicias en la adquisición de la lengua materna.  

Aunque suena bastante obvio, vale la pena señalar cuáles son las condiciones más adecuadas para que un infante adquiera su lengua materna de una manera natural y eficiente.  

Primero que todo debemos considerar aquellos aspectos que permiten que el infante se sienta seguro y animado a comunicarse. Esto sólo ocurre cuando aquellas personas a cargo de la crianza del infante se preocupan por demostrar afecto.

A través del lenguaje estamos demostrando nuestra aceptación y afecto por los esfuerzos que el bebé realiza al tratar de comunicar.

Es posible demostrar afecto a través del lenguaje cuando nos ponemos al nivel del infante y tratamos de simular los sonidos no articulados expresados a esa edad, para luego combinarlos con palabras reales.  Así, en lugar de pretender que el bebé repita de manera perfecta la palabra: ¨Agua¨, el adulto la altera por una variación como ¨gua gua¨que está entre la palabra real y lo que el infante en ese momento de su desarrollo lingüístico puede repetir.  Es así como a través del lenguaje estamos demostrando nuestra aceptación y afecto por los esfuerzos que el bebé realiza al tratar de comunicar.

Existen incontables maneras en que los padres o acudientes demuestran afecto y aceptación a sus críos que van desde lo descrito en el párrafo anterior hasta el de procurar un espacio físico cómodo y agradable en el que el bebé crezca.

Tal como lo señalé en mi primera entrada el este blog, el papel del maestro en la clase de lengua extranjera es el de proveer un ambiente adecuado para que la adquisición de una segunda lengua tenga lugar y es por ello que vale la pena considerar cualquier aspecto que pueda ayudar a nuestros estudiantes a sentirse más cómodos y seguros de sí mismos en el aula de clase.

El miedo, los nervios, el aburrimiento, y la resistencia al cambio pueden afectar la adquisición de segundas lenguas.

En su hipótesis del filtro afectivo, el Dr. Stephen Krashen señala que existen variables extra lingüísticas, de carácter afectivo que influencian la manera como se adquiere una segunda lengua.  Para Krashen el afecto tiene que ver con variables como la motivación, la autoestima y la ansiedad. De acuerdo con su hipótesis del filtro afectivo, el afecto afecta la adquisición más no el aprendizaje.  Según Krashen, el miedo, los nervios, el aburrimiento, y la resistencia al cambio pueden afectar la adquisición de segundas lenguas.

Según lo expuesto por el Dr. Stephen Krashen, los docentes de lenguas extranjeras debemos buscar formas por las cuales podamos minimizar las variables del filtro afectivo.  Una vez logremos que el estudiante se sienta cómodo y apreciado, por qué no, querido, habremos dado un paso gigante para que el Input Comprensible pueda tomar lugar y la adquisición de la segunda lengua se produzca sin mucho roce.