Una de mis mayores preocupaciones cuando empecé a enseñar con Input Comprensible, era incluir  literatura en mis clases con niños de preescolar y de la escuela primaria, específicamente con niños de Pre-K  y 1er grado, ya que la mayoría de ellos no están listos para leer por sí solos y muchas de las actividades en la clase de IC están  basadas en la lectura y en la comprensión de textos literarios.

 Así que después de pensar y experimentar diferentes formas, técnicas y actividades, llegué a la conclusión que la mejor forma de incluir la lectura es hacerlo de una manera natural, tal como algunos padres leen a sus hijos y para que este proceso sea exitoso estas son algunas de mis recomendaciones:

  • Convertir la lectura en una rutina diaria:  Trata de incluir en todas tus clases al menos la lectura de una historia que los niños disfruten. Veo a mis estudiantes dos veces por semana durante 30 min y siempre leo una historia con ellos, sea una nueva o una que los alumnos ya conocen.  Esto hará que tus estudiantes se familiaricen con el vocabulario, la rutina y las expectativas de la clase.
  • Elegir lecturas sencillas:  A la hora de elegir los textos, recuerda que lo más importante es que sean comprensibles para los estudiantes, con vocabulario apropiado y sencillo para sus edades y su desarrollo cognitivo. Siempre ten presente que los estudiantes de la clase de L2 probablemente hablan en casa otro idioma diferente al que enseñas, y que entre más sencillo el texto más exitoso se va a sentir el estudiante dentro de la clase. Yo prefiero un texto fácil a una lectura muy complicada, donde los estudiantes se sientan motivados y no frustrados por la falta de comprensión de las historias.
  • Seleccionar historias que tengan ilustraciones llamativas que ayuden a que el texto sea comprensible y que sean del interés de los alumnos.
  • Mostrar a los estudiantes las palabras señalando a medida que se lee y separando por sílabas las palabras más complejas.
  • Leer con efectos de voz divertidos haciendo cambios en los gestos faciales y corporales y dándole vida a los personajes con diferentes entonaciones, yo también  les pido a los niños que ellos hagan los sonidos y los efectos necesarios.
  • Hacer preguntas de la historia para asegurarnos que los estudiantes comprenden lo que se lee. Si las clases son de K-1er grado, les pregunto en L1 si entendieron la historia. Algunas veces hago las preguntas al final, otras cuando noto que hay estudiantes un poco perdidos durante la lectura y otras veces cuando introduzco vocabulario nuevo.
  • Deja que los estudiantes te cuenten el cuento. Al final de la historia le pido a un estudiante voluntario que me cuente la historia en la L1.
  • Actuar las historias. Esta última es la herramienta que considero ha sido más exitosa en mi clase, pues permite que los alumnos se apropien del texto literario y que utilicen sus cuerpos como medio de expresión para contar las historias, además de ser  una forma divertida demostrando que los niños entienden los textos literarios por medio de la representación.
  • Integrar gestos con palabras. Los gestos funcionan como ayuda visual para recordar el significado de vocabulario de alta frecuencia. Cuando introduzco los gestos, les doy a mis alumnos la traducción en la L1 y me aseguro que cada que use esa palabra use el gesto que corresponde.
  • Utilizar respuesta física durante las historias, especialmente con los estudiantes de la escuela elemental, quienes necesitan movimiento aproximadamente cada 6-7 min ya que su capacidad de enfoque tiende ser mucho más corta que en estudiantes mayores. Yo trato de incluir movimiento durante mis historias utilizando los mismos personajes y haciendo diferentes acciones, o representaciones cortas durante las historias.  

Por último, sobra decir que hay que disfrutar de lo que se lee, de cómo y a quiénes lo leemos.  Si hay goce en lo que hacemos, nuestra labor como docentes será recompensada cuando veamos los resultados positivos y la forma en que influenciamos a nuestros estudiantes, no solo en el aula de clases, sino en sus vidas, dejando huellas imborrables que marquen su  camino e impactando positivamente no solo a los alumnos sino a la comunidad.